EL PROYECTO EDUCATIVO


TARTARUGA

Tartaruga es un proyecto de pedagogía libre dirigido a niñ@s de entre dos y seis años basado en respetar sus necesidades e intereses y acompañarles en su evolución personal, intelectual y afectiva.

Un espacio de experimentación, relación y juego donde se confía en la capacidad innata de l@s niñ@s para guiar sus aprendizajes. No se obliga a nadie a hacer algo que no quiera pues se parte de los deseos e intereses de cada niñ@, favoreciendo el reconocimiento interior de sus necesidades y la toma libre de decisiones e iniciativas, sin juzgarle/a, aceptándol@ tal como es.

Guiados por valores clave como el respeto, la aceptación, la autoestima, la autonomía, la expresión libre, la coeducación, los límites, y el conocimiento de sí mism@ y del entorno. Creemos en la “no intervención” del/la adult@, en facilitar en lugar de imponer, en escuchar y dialogar para crear un ambiente de seguridad física y afectiva, donde los niñ@s puedan desarrollarse desde la espontaneidad y la confianza en sí mism@s.

Un entorno donde grandes y pequeñ@s podamos crecer junt@s.

Villa Tartaruga y sus habitantes

El proyecto nace de la asociación formada por cuatro educadores/as titulad@s y las familias interesadas en proporcionar una educación libre y alternativa a sus hij@s. Su implicación activa y creadora en el día a día del proyecto constituye una de las bases pedagógicas de Tartaruga.

Tartaruga se dirige a niñ@s de 2 a 6 años, en un horario inicial de 9 a 14.00 hs, de lunes a viernes y con una capacidad máxima de 10 niñ@s. Como asociación nos basamos en una estructura horizontal, la toma colectiva de decisiones y la participación voluntaria como ejes para autogestionar y sacar adelante este proyecto. Porque somos un proyecto en evolución, basado en la investigación y la experimentación constantes, cambiante en función de las personas que lo vayan formando.

Por ello no aspiramos a crear una metodología “definitiva”, sino avanzar junt@s en la creación de una forma de respetar y entender a l@s niñ@s y sus procesos de vida.

¿Cómo hacer posible Tartaruga?

Tartaruga es un proyecto autofinanciado gracias a la aportación económica de las familias (cantidad a consensuar y variable en función del número de familias participantes), colectivos y organizaciones afines y lo que podamos recaudar a través de la organización de eventos.

Estos recursos estarían destinados a sufragar gastos generales del local, material diario, etc… 

Un día en Tartaruga

Preparar y acondicionar Tartaruga para su buen uso y disfrute es una tarea diaria de l@s acompañantes. Consideramos imprescindible un entorno espacioso, accesible, limpio, seguro, cálido, que invite a querer entrar en él, a ser explorado. Un entorno que permita respetar los diferentes ritmos de cada un@.

Desde las 9:00h las familias van llegando. Con música tranquila y una actitud de bienvenida l@s acompañantes reciben a l@s niñ@s que poco a poco se van desperezando y entrando en contacto con el entorno y con l@s demás, a la vez que se van despegando, a su ritmo, del/la adult@.

A medida que van centrándose en su juego, l@s adult@s se van marchando, con relativa calma, pues sobre las 11h, hora del desayuno, l@s adult@s no acompañantes deben abandonar el espacio y con ell@s aquell@s niñ@s que no estén preparad@s para quedarse sin su referente.

Tres espacios, divididos sobre todo, en función del nivel de actividad que requieren, configuran el entorno.

Un espacio sosegado, con colchonetas y cojines, con suelo cómodo, que permita estar tranquil@. Con materiales de uso relajado y/o concentrado como material de lectura, manipulación y construcción lógico-matemática.

Otro espacio preparado para un nivel de actividad mayor donde desarrollar actividades musicales, plásticas y de juego simbólico.

Un último espacio para actividad física, acondicionado para poder correr, saltar, desfogarse y atender a las necesidades más puramente motrices.

El desayuno se sirve y prepara en una mesa a media mañana, actividad en la que se invita a participar a l@s niñ@s. Se sirven frutas, agua, frutos secos, tortitas de maíz, etc. L@s niñ@s se sientan o picotean según su interés y el desayuno queda servido durante una hora, momento en que se les avisa de que se va a retirar.

A partir de la 13:00h empieza la recogida y l@s niñ@s con sus familias van marchándose. 

¿Qué entendemos por acompañar?

Entendemos por acompañante, una persona adulta que se encuentre emocionalmente cercana al/la niñ@ y que le siga en sus procesos (sin llevarle de la mano, sin guiarle), yendo por detrás para percibir lo que realmente le sucede. Así, el/la adult@ no interviene en el juego infantil, ni propone actividades programadas, sino más bien se sitúa en un segundo plano y pone en juego su mayor herramienta: la observación. Observa intereses, observa necesidades motrices, emocionales, materiales; observa relaciones sociales... sin juicios, se dedica a observar para después actuar en consecuencia.

Entendemos que esta es la única manera de dar prioridad a l@s niñ@s, confiando en que nadie mejor que ell@s mism@s pueden guiar su aprendizaje, para darle verdadero protagonismo, el/la adult@ tiene que estar en segundo plano.

Tal vez sea esta confianza la que nos cuesta más tener, porque ¿acaso nos la otorgaron en nuestra infancia?

El acompañamiento se da de igual a igual, por lo que lo primero que intentamos quitarnos de encima es la figura del/la maestr@ y con esta, ese rol que asume todo el peso del aprendizaje infantil. Ahora partimos de nosotr@s mism@s, como personas intentamos conocernos, aceptarnos y partir de ahí para relacionarnos con l@s demás.

La naturalidad de la que hablamos se traduce en honestidad, las relaciones, las normas y los límites se construyen poco a poco.

Este equilibrio entre lo que somos y lo que queremos ser es un trabajo diario e imprescindible en Tartaruga.

La función del/la adult@ ahora se sitúa en un plano más de acompañamiento, poniéndose al servicio de las necesidades de l@s nin@s. Esto implica un trabajo diario y constante entorno al desarrollo infantil, para que este tenga su mayor plenitud.

Esto se traduce por un lado, en una organización constante del espacio, por otro en la disposición y elección de los materiales más adecuados para lo que están requiriendo l@s pequeñ@s y por último y más vital, en cubrir y atender sus necesidades afectivas.

En esta nueva figura de adult@ acompañante pierden sentido los llamados “refuerzos”, tanto positivos como negativos al igual que los juicios de valor (siendo estos determinantes en su desarrollo) ya que entendemos que la única manera de que sean personas libres es que se escuchen a ell@s mism@s y ell@s marquen su guía.

En el clima afectivo que queremos y hacemos que sea Tartaruga es muy importante cuidar las relaciones emocionales entre tod@s. Con respeto y horizontalidad, los límites se van creando de forma natural siendo el respeto a la libertad lo que los marca.